La disfunción
eréctil o impotencia, llamada también
discapacidad sexual(con
frecuencia aún llamada en español incorrectamente impotencia, que técnicamente ya
no es el término aceptado por los especialistas en sexología) es la incapacidad repetida (durante un periodo de al
menos tres meses) de lograr o mantener una erección lo suficientemente firme como para tener una relación
sexual satisfactoria. Debe diferenciarse de otros
problemas de la esfera sexual como son la falta de deseo, las alteraciones de
la eyaculación (eyaculación prematura, eyaculación retrasada, ausencia de
eyaculación) o los trastornos del orgasmo. La impotencia o disfunción
eréctil es una enfermedad muy
frecuente que puede afectar las relaciones de quien la padece con su pareja,
con la familia, así como con el entorno laboral y social. Existen una serie de
factores de riesgo que pueden favorecer la impotencia o disfunción
eréctil: diabetes, hipertensión
arterial, consumo de tabaco y
alcohol, niveles
altos de colesterol, toma de
determinados fármacos y depresión.
Causas Disfunción Eréctil ( DE )
En los hombres mayores, la DE generalmente tiene una causa física, como
una enfermedad, una lesión o efectos secundarios de medicamentos. Cualquier
trastorno que cause una lesión en los nervios o que deteriore el flujo de
sangre al pene puede causar DE. La incidencia aumenta con la edad: alrededor
del 5 por ciento de los hombres de 40 años de edad y entre el 15 y el 25 por
ciento de los hombres de 65 años de edad experimentan DE. Pero la disfunción
eréctil no es necesariamente una parte inevitable del proceso de
envejecimiento.
Debido a que una erección requiere una secuencia precisa de
eventos, la DE puede presentarse cuando cualquiera de tales eventos se
interrumpe. La secuencia completa incluye los impulsos de los nervios en el
cerebro, en la columna vertebral y en el área alrededor del pene, así como las
respuestas de los músculos,
los tejidos fibrosos,
las venas y las arterias en y cerca de loscuerpos cavernosos del pene.
La causa más común de DE es el daño a los nervios, a las
arterias, a los músculos lisos y a los tejidos fibrosos, a menudo como
resultado de una enfermedad. Enfermedades tales como la diabetes,
afecciones del riñón, alcoholismo crónico, esclerosis múltiple, arteriosclerosis, psoriasis, enfermedad vascular y enfermedad neurológica son
responsables de alrededor del 70 por ciento de los casos de DE. Entre el 35 y
el 50 por ciento de los varones con diabetes padecen DE.
También una cirugía (especialmente la cirugía radical de próstata debido a cáncer) puede lesionar
nervios y arterias cerca del pene, y causar DE. Una lesión en el pene, en la columna
vertebral, en la próstata,
en la vejiga y en la pelvis puede llevar a DE, y producir lesión
en los nervios, en los músculos lisos, en las arterias y en los tejidos
fibrosos de los cuerpos cavernosos.
Además, muchos medicamentos comunes -medicamentos para la presión arterial, antihistamínicos, antidepresivos,tranquilizantes,
supresores del apetito y cimetidina (un medicamento para la úlcera)-
pueden causar DE como efecto secundario.
Los expertos piensan que factores psicológicos, tales como el estrés,
la ansiedad, la culpa, la depresión,
una baja autoestima y el miedo a no desempeñarse en el coito como se espera
causan del 10 al 20 por ciento de los casos de DE. Los hombres con una causa
física de DE a menudo experimentan el mismo tipo de reacciones psicológicas
(estrés, ansiedad, culpa, depresión). También la preocupación excesiva por los
problemas laborales, sociales o familiares implican que no se dedique la
atención necesaria al acto sexual. La fatiga, la inapetencia, la falta de
ejercicio, el insomnio o un fracaso laboral también
desequilibran los reflejos sexuales.
Otras
causas posibles son el tabaquismo y el uso de la marihuana que afectan el flujo sanguíneo en las venas y en las arterias, y
anormalidades en las hormonas,
como por ejemplo una cantidad insuficiente de testosterona.
El incremento de prolactina que pueden producir algunos fármacos
como los ansiolíticos y antipsicóticos (risperidona, olanzapina, haloperidol)
puede provocar también disfunción eréctil. Las causas hormonales suelen afectar
asimismo la libido.
Tratamiento
La DE es tratable a cualquier edad, y el conocimiento de este
hecho ha ido creciendo. Más hombres han buscado ayuda y regresado a la
actividad sexual normal debido a tratamientos mejorados y exitosos de la DE.
Tradicionalmente los urólogos,
quienes se especializan en problemas de las vías urinarias, han tratado la DE;
sin embargo, los urólogos sólo son responsables del 25 por ciento de las
menciones de sildenafilo en 1999.
En general, los especialistas en medicina
familiar (médicos de
cabecera especializados) son, junto a los urólogos, los cardiólogosy
los psiquiatras,
los mejor formados para la valoración, manejo y tratamiento de la disfunción
eréctil. Las principales ventajas que aportan frente a los demás especialistas
son la visión integral del paciente, la proximidad, la accesibilidad y la
capacidad para la entrevista clínica.
Menos del 10 por ciento de los hombres que sufren DE buscan
ayuda médica. Al enfrentarse con la DE, es frecuente que se desmoralicen, que
se depriman o que busquen tratamientos milagrosos. Existen innumerables
remedios populares que se deben considerar con toda cautela y escepticismo.
Actualmente existen muchos tratamientos eficaces y muy seguros, aunque en
ningún caso mágicos.
La modalidad del tratamiento viene dictada por
el problema específico que causa la disfunción eréctil. El primer paso es
definir la causa, si es posible, y luego intentar la solución más sencilla y
menos arriesgada. En síntesis, las distintas alternativas terapéuticas incluyen
una o varias de las siguientes:
-Cambiar los hábitos de vida que afectan a la salud de las
arterias y venas: dejar de fumar, moderar el consumo de alcohol y de grasas,
hacer algo de ejercicio y aprender a relajarse.
-Cambiar o reducir los medicamentos que puedan estar provocando
DE, como algunos antidepresivos, diuréticos y betabloqueantes.
-Psicoterapia y terapia conductual. Independientemente de la
causa de la DE, se recomienda para todos los pacientes alguna forma de terapia
psicológica, conductual, sexual o de combinación, generalmente asistidos por su
pareja, sea ésta hombre o mujer.
-Terapia transuretral y de inyección. Consiste en inyectar
medicamentos en el tejido eréctil para relajar los músculos lisos del pene y
permitir que tenga lugar la erección. Está indicada en algunos casos de DE. Los
medicamentos inyectados suelen ser asociaciones de papaverina-fentolamina, o bien alprostadil (prostaglandina E1). Las reacciones adversas
son generalmente menores, pero pueden incluir erecciones prolongadas y
dolorosas (priapismo; véase príapo). Una alternativa a las inyecciones es
un dispositivo de plástico para aplicar estos medicamentos a través de la
uretra. Aunque más seguras y menos costosas que los tratamientos quirúrgicos,
estas terapias tienen una tasa alta de abandonos, ya que la pérdida de
espontaneidad hace perder interés en el procedimiento. Las sustancias
vasoactivas son
sustancias que, introducidas a través de la uretra o inyectadas en los cuerpos
cavernosos del pene, producen una erección que permite una buena relación
sexual. Pueden utilizarse una o dos veces por semana. Antes de empezar el
tratamiento es importante hacer las pruebas necesarias para conocer la
respuesta a dichas sustancias.
-Los medicamentos orales que estimulan la actividad de la dopamina en el cerebro pueden aumentar el deseo
sexual y con ello facilitar la erección. Con este fin se han comercializado
pastillas sublinguales de apomorfina.
-Sildenafilo (Viagra). Aprobado
para su uso en Europa y en los Estados Unidos,
es el medicamento oral que ha mostrado resultados más prometedores en la DE. En
los estudios realizados, el sildenafilo mejoró las erecciones en 3 de cada 4
participantes (~75%), comparado con sólo 1 de cada 4 que mejoraron al tomar un
placebo; con sildenafilo, uno de cada tres intentos de coito fue un éxito
—comparado con sólo 1 de cada 5 intentos en pacientes con placebo. El
sildenafilo aumenta la concentración del GMP cíclico,
que se produce en el pene durante la actividad sexual y que incrementa el flujo
sanguíneo. Así, el sildenafilo eleva el flujo peneano de forma natural, de modo
que la estimulación sexual causa erección. El sildenafilo no es, pues, un afrodisíaco ni una hormona ni un producto que
cause por sí mismo erección, sino que sólo ayuda a conseguir una erección
cuando existe estimulación sexual. El sildenafilo se toma "a demanda"
–sólo cuando se desea–, y su acción comienza en 30 minutos y dura hasta 4 h. No se recomienda más de
una tableta al día. Los efectos colaterales incluyen molestias digestivas,
dolores de cabeza, enrojecimiento facial y dolores musculares, y, en un 3 por
ciento de los pacientes tratados, alteraciones de la visión. Como otras
sustancias para tratar la DE, el sildenafilo está contraindicado en caso de
enfermedades cardíacas y, sobre todo, jamás debe asociarse con los medicamentos
llamados nitratos (por ejemplo, la nitroglicerina que se usa bajo la lengua para tratar
la angina de pecho);
en asociación con sildenafilo, los nitratos pueden bajar la tensión arterial bruscamente hasta niveles peligrosos.
-Tadalafilo (Cialis) y Vardenafilo (Levitra).
Dos fármacos de la misma familia del sildenafilo (inhibidores selectivos de lafosfodiesterasa
tipo 5). Vardenafilo es el nombre del segundo medicamento para la
impotencia aprobado para su uso y comercialización en Europa y Estados Unidos.
No se recomienda repetir la dosis dentro de las 24 horas siguientes.
-Yohimbina. Empleado como
medicina popular durante años, actualmente existe evidencia de que puede
mejorar la erección en un tercio de los hombres con DE leve, sobre todo en
combinación con el antidepresivo trazodone.
-Tratamientos hormonales. La terapia con testosterona está
indicada sólo en hombres con hipogonadismo (niveles bajos de testosterona, la
hormona masculina). Puede utilizarse por vía oral o en parches. La testosterona
no se recomienda nunca para hombres con niveles no patológicos de hormona
masculina; en éstos puede mejorar el impulso sexual, pero a costa de causar
daños sobre la próstata y el hígado, a veces irreversibles. Cuando la DE se
debe a niveles excesivos de la hormona prolactina,
puede ser útil el medicamento bromocriptina.
-Otros: se han utilizado, con distintos grados de éxito,
medicamentos como pentoxifilina (Elorgan), naltrexona —un antídoto de la heroína y la morfina—
o el antihipertensivo minoxidil.
-Dispositivos de aspiración (bombas de vacío). Colocación del
pene en un cilindro plástico hermético, donde se crea a continuación un vacío,
lo cual causa que la sangre fluya hacía el pene. Después se asegura una banda
alrededor de la base del pene para retener la erección, y el cilindro se
retira. La falta de espontaneidad de este método es el inconveniente principal.
-Implantes peneanos. Tres tipos de implantes se emplean
actualmente para el tratamiento de la disfunción eréctil; todos ellos deben
implantarse quirúrgicamente: implantes hidráulicos, prótesis e implantes
plásticos hinchables. Aunque muchos pacientes se han beneficiado de la cirugía
del implante, éste es un procedimiento irreversible; el tejido eréctil se
lesiona de forma permanente cuando se implantan estos dispositivos. En el
momento actual ha caído en relativo desuso, a expensas de métodos menos
arriesgados y menos costosos.
-Cirugía vascular. Para los hombres cuya disfunción eréctil sea
causada por problemas de las arterias o las venas del pene, la cirugía vascular
puede ser una opción. Se practican dos tipos de operaciones:
-Cirugía de revascularización (anastomosis):
conexión de una arteria de la pierna con las arterias del dorso del pene, con
lo que se desvía cualquier bloqueo y aumenta el flujo sanguíneo.
-Ligadura venosa: se realiza cuando el pene no puede almacenar
una cantidad suficiente de sangre para mantener una erección. Se atan o se
extirpan las venas que están causando un drenaje excesivo de sangre del pene.
-Afrodisíacos y
tratamientos alternativos. Los afrodisíacos son sustancias que supuestamente
aumentan el impulso, el deseo y el desempeño sexual. La leyenda ha atribuido
cualidades afrodisíacas a alimentos como los chiles, el chocolate, el regaliz, lamanteca,
las anchoas, las ostras y las vieiras. El "Spanish fly" o cantáridas, hecho de escarabajos secos,
es el afrodisíaco más "famoso" y es particularmente inútil y nocivo.